viernes, 27 de febrero de 2009

LA NOCHE QUE SE SALVÓ EL CLUB

Hace ahora cien años, el Barça estuvo a punto de desaparecer. Era solo un grupo de amigos que lo pasaban bien jugando al futbol, pero el paso de crear una estructura de minima entidad se les hacia muy difícil, porque todo el mundo tenia sus obligaciones personales y laborales, y el mundo del futbol comenzaba a requerir mas esfuerzo. Pero la noche del 2 de diciembre de 1908 dio el gran salto a delante.

El futbol de los pioneros era una actividad con voluntarismo y ninguna profesionalización. Los entusiastas del deporte protagonizaban todos los papeles de la obra: jugaban, organizaban las actividades, escribían o traducían reglamentos, dirigían los club. Obviamente, este funcionamiento no se podía sostener si el futbol alcanzaba un mínimo éxito y se convertía en una actividad con difusión. Dicho de otro modo, era más difícil mantener los club que fundarlos. En este contexto, en 1908, el Barça vivió un momento crítico. El impulso de sus creadores había menguado, y los que se incorporaron después no se veían con ánimos de salir adelante. El número de socios decreció peligrosamente. A finales de 1907 había 163, y cuando se llego a la asamblea del 2 de diciembre de 1908 quedaban solo 38, menos que en 1900. La situación era muy precaria, y el presidente Vicenç Reig, elegido el 11 de noviembre, dimitió acto seguido. Aquel año, se jugaron solo nueve partidos, cuando en las temporadas anteriores se jugaban unos veinte. La crisis era muy evidente y se convoco una asamblea extraordinaria para tratar de la disolución del club.

UNA ASAMBLEA TRASCENDENTAL
Parece que unos 20 socios acudieron al gimnasio Solé para participar en la trascendental asamblea. El vicesecretario Francesc Sanz, que jugaba de medio centro, expuso la crítica situación que atravesaba la entidad, sobre todo por la falta de socios. El vicepresidente Carles Wallace, que era un delantero muy goleador, se ofreció en nombre de los jugadores y pregunto di no había nadie dispuesto a salvar el club. Si había alguien, los jugadores le seguirían. Fue entonces cuando Gamper pasó a la acción. No sabemos lo que podía pasar por la cabeza del fundador, pero lo cierto es que se encontraba en el mismo gimnasio donde hacia nueve años había comenzado a caminar el club. Un club que era, en gran medida, su creación, pero del que, en los últimos tiempos, vivía un poco apartado. A pesar de todo, Gamper tomo entonces la gran decisión: estaba dispuesto a dar un paso a delante y asumir por primera vez la presidencia del club. “El club no puede morir, afirmo con contundencia, y se al frente de la recuperación de la entidad. Aquella noche, Gamper ya era presidente del Barça, y Wallace alma de los jugadores continuo como vicepresidente. El club se había salvado, y en muy poco tiempo llegaron los resultados.

LA REFUNDACION DEL CLUB.
En los meses posteriores a la asamblea, el entusiasmo de Gamper cambio la vida del club. En enero se jugo un partido contra el Stade Helvetique, que tuvo gran trascendencia ciudadana. En dicho partido se comenzó a visualizar el interés por el club de políticos relevantes, como los diputados Francesc Cambo y Joan Ventosa, que estuvieron presentes. En marzo, se inauguro el campo de la calle Industria, el primer campo propio del club, con una tribuna de dos pisos. Y en julio se produjo el primer recibimiento masivo a una expedición del club, la que había ganado el torneo de la exposición en Valencia. Fue entonces cuando Gamper dijo: “y justo ahora comenzamos…”. Son solo tres ejemplos concretos del club que se estaba redundando, cada vez con mayor presencia futbolística y más integrado en la vida ciudadana. Así pues, se puede afirmar que la noche del 2 de diciembre de 1908 no solo se salvo el club, sino que se asentaron las bases de su refundación, que se traducía también en las cifras de 1909. Se llego a los 200 socios y se jugaron 35 partidos. Comenzaba una nueva era, que Daniel Carbó sintetizaba en el lenguaje grandilocuente de 1924 con estas palabras:
“Matizó el BARCELONA su vida, durante todo el año 1909, con el gesto heroico, sublime, de una resurrección triunfal. Del periodo agónico con el que cerro 1908, paso a una alegría de vivir, a un florecimiento de actividades, a una cosecha de frutos que maravillo a propios y extraños; que dejo escrita en el libro de oro de la historia del club benemérito una pagina admirable, radiante con los fulgores deslumbrantes de un prodigio”. Y ponía la guinda, dando nombre al protagonista: “Gamper… he aquí el símbolo de redención…”.


Texto: M.C.A
Fuente: archivo del FCB